sábado, 11 de marzo de 2017

DOLORES FUERTES.- Cuentos de Médico.


Fue  no más arriba del  90 cuando sucedió.  El pueblo  pequeño lo habitaban no más de un mil y poco más de almas. Todo era tranquilo, la vida lo era, nunca sucedía nada fuera de lo corriente. Casas de cientos de años, Calles empedradas, un parquecito, una pequeña farmacia, iglesia en lugar predominante, un puesto policial, un par de bares y No había médico.  Era un pueblo de gente buena, donde todo transcurría sin sorpresas, solidarios entre ellos, la amistad era familiar, tenían como bandera valores buenos y se jactaban de ello, no como en las ciudades, que cada vez más el tiempo diluía los valores… el sentido del honor, la palabra, son cosas sagradas…

El y ella con pocos años de diferencia se conocieron infantes en esas viejas y estrechas calles, silenciosas y solitarias, testigos de su crecimiento y nacimiento del amor, que como crece la hierba en el campo, natural y sin abono, brotó también en ellos  y los acompañó desde entonces.  
De novios largos años pasaron, no se sabe si por los apuros de las amistades o la exigencia del cura, que quería hacerlo antes de jubilarse, el caso es que contrajeron santo matrimonio. Todo felicidad fueron esos días, bendiciones y parabienes… todos coincidían.. ¡Que estupenda Pareja! -¡Ahora están como Dios manda, no vaya a sufrir tentaciones! decían-.

 -Entregó su virginidad, su mayor  tesoro ya avanzada en años… y ahora quedaba probarse,  él… pero no llegaba… no sucedía nada cada mes que lo pensaba… el tiempo se deslizaba presuroso y  nada de nada. Él imaginaba...a la gente murmurando, dudando de si servía o no. ¿Sería ella, o sería él? sus vecinos, lo eran de  lenguas inquietas y  bajo volumen, repartían bien.  Aquello que debía hacer todo hombre macho, le preocupaba que no surgiera, hasta que un día, luego de muchas misas, vitaminas y mieles de abeja Reina, por fin quedó en cinta.         -¡Se cumplió viste! decía Antonia a Genaro, ya lo dijo el cura, a mi me sucedería como a Sara la de las  sagradas escrituras-.  

- El padre Honorio, siempre los animó, y ahora celebraba con ellos y con el pueblo en  misa, la buena noticia, Antonia estaba embarazada y oraron por ellos.  Salían de la iglesia reconfortados, recogidos en espíritu, y felices.  Ahora si, ahora si,  Genaro en su sentir estaba completo… se había autenticado por fin, y Antonia, impregnada a los 41, su óvulo fecundado, y su corazón henchido de gozo.  ¡No podían ser más felices en el transito al parto feliz!   Se produjo en primavera, y una preciosa niña de 4 kilos llenó su mundo.  Florcita la llamarían, pero fue el cura quien dijo, que de eso ni  hablar, que se llamaría Flor de María y así le mojó la mollera,  pero quedó Florcita para todos los demás. Vivieron días felices. 

A partir del año, a ellos también les cayó una crucecita… la niña había nacido con una especial predisposición a enfermar, con mucha frecuencia, fiebres, dolores de oído, garganta, caídas, tropezones, eran motivo de ansiedad y angustia para los padres, que sentían en cada episodio un dolor vivo en su alma. Era permanentemente la preocupación por Florcita, un sinvivir, cuando no era una cosa, era otra, siempre había algún percance a la vuelta de la esquina, y dolores, siempre, dolores de barriga... terminaron aceptándolo a fuerza de realidad como mal menor, pues a pesar de ello la niña crecía en gracia, buen comportamiento y belleza.  Jóvenes y mayores, familiares y no,  hacían felices observaciones.  El que florcita fuera tan  admirada, volvía especialmente elevados  los corazones de sus amorosos padres.

Y florcita fue dejando de ser florcita, transformándose en una exuberante, hermosa y bella rosa de pétalos delicados, embellecida por finas gotitas de ese  rocío hormonal propia de la edad, y cuyo aroma se esparcía a su alrededor creando apetencias.  Dócil, más bien tímida, bien comportada dentro y fuera de casa, salía poco, a misa siempre, y alguna que otra vez con amigas a dar pequeños paseos. 

La joya se lucía por el pueblo y alguna que otra vez por las cercanías.  Seguía siendo enfermiza, siempre le pasaban cosas, en una ocasión, Antonia y Genaro se asustaron al verla llegar con un pie escayolado. Los dolores de barriga desde los 7 años siempre presentes de tarde en tarde a fuerza de no quedar en nada, habían dejado de preocupar…  El aroma de esta rosa fresca se difundió más allá del pueblo.

Fue en Primavera cuando de repente Florcita para sus padres, comenzó a sufrir de apetito voraz,  y claro, aquella belleza  fue menguando a la par que iba aumentando tallas…siempre tenía algo en la mano llevándose a la boca, fácilmente se subió encima 20 kilos…  su mamá preocupada al principio, solo aconsejaba, pero  a medida que se infló más y más, la llevó al doctor de la mente, porque le habían dicho por allí, que podía ser “Bulimia Nerviosa”, pero  nada…  florcita seguía metiendo y metiendo, se despertaba por las noches directo a la nevera, y volvía a la cama masticando cosas… a la mañana siguiente las huellas…Antonia encontraba en falta yogures, panes, etc.  Se había tornado a una Gorda fea de cuerpo que sobresalía por todos lados, su rostro recordaba líneas bonitas pasadas, conservaba  su estilo y valores que siempre habían sido buenos.  Varió su indumentaria y se acostumbró a ropa amplia vaporosa, y se maquillaba notoriamente.

Un día, a la luna se le ocurrió ponerse redonda completamente, en invierno sin lluvia,  un paisano que en esos momentos se despedía de nuestros amigos, al salir a la calle se percató y para sus adentros dijo: “¡Ummmm!, esa luna anuncia algo y no es lluvia precisamente…” desconcertado y temeroso se fue rapidito a su hogar. 

Aquella misma tarde noche sobre las 19 horas, volvió el dolor de barriga, la niña lo sufría en silencio en su cuarto, luego más fuerte la obligaron a quejarse… allá al rato fue inevitable que  sus padres lo supieran. No quería, estaba abstraída, como en otro mundo, los dolores la hacían volver, cara gacha, pelo cubriéndole gran parte del rostro adolorido, fue lo que vieron los padres cuando decidieron llevarla al hospital de la ciudad capital, muy preocupados porque intuían que ahora este dolor les iba a dar un disgusto grande, en su cara se reflejaba incluso más dolor que en la propia hija, que ahora sumaba 20 años.  La  angustia de padres aumentaba a cada episodio de dolor…- Estos médicos nunca dieron con lo que le pasa a la niña desde los 7 años, yo sabía que esto iba a reventar por algún lado decía Genaro, ojalá y Dios bendito no sea grave, aunque le veo mala cara-  Ambas personas mayores encanecidas y envejecidas más aún al instante, con el sufrimiento de la niña, llegaron al Hospital con el corazón en la boca.

Ese día de noviembre había pocos pacientes y platicaba yo, con el Dr kadet, un negrote dominicano bonachón y sabio de 2 metros de altura. Ya experto en urgencias y en la vida, fue el que atendió a Florcita…  directamente a la camilla, otro dolor intenso aparecía en ese momento.  La chica lloraba y se retorcía..  Gorda, ancha de caderas, y abultada de abdomen, parejo con el pecho cuyas protuberancias dejaban  recta una línea de sus senos hacia rodillas tapadas.. ¡vamos, un tonelito!.      – 
-Por favor, Dr.Glez, ¿quiere salir con los padres, tranquilizarlos, mientras hablo a solas con Florcita? dijo del Doctor.
-   ¿Florcita? me dije al interior…  
-  Sabiendo de la experiencia, sagacidad y perspicacia que caracterizaba al compañero, obedecí extrañado.  Salí de la consulta  con esos padres que morían en cada quejido de la niña,   - Es solo un momento, les decía, es mejor que el doctor la examine sin Uds. Ahora sale y les explica o les hace pasar-. la madre compungida, con un rosario en la mano, el padre de pie, firme, serio, pálido, ojos hundidos, me oía pero no me oía, con la vista puesta en la puerta de la consulta..

De pronto, se abre violentamente la puerta de la consulta 6, el moreno doctor, preocupado y  apurado, que surge por ella grita a derecha  ¡¡ Llaaméénnn a la Matróna!!.   Al frente ¡¡ “a su hija no le pasa nada, está a punto de tener un niño!!  ¡Van a ser Uds. Abuelos!  -Silenció de segundos sepulcral.- 
¡Quéeeeeee! Los ojos del señor se salieron de sus órbitas, las venillas en su cara se ingurgitaron de sangre, el pelo se le encrespó y se lanzó al cuello del médico.  ¡ ¿Cómo  me va a decir eso??  si mi niña no sale, si mi niña no tiene ni novio!. ¡Como me va a decir eso, si mi florcita, es lo mas bueno y bello del mundo??  El doctor se soltó como pudo de aquel señor que sin duda estaba endemoniado, terminando la  información como pudo, regresando veloz dentro de consulta, mientras en el alboroto más personal acudía en ayuda. Unos segundos después se  oía el llanto de un nuevo ser en el mundo, una bebé.    
Aquel Genaro, con los ojos exorbitados e inyectados en sangre, puños cerrados, vomitó  improperios sobre la hija tan querida, tan idolatrada tan solo unos minutos antes,  palabras indecibles, irrepetibles salieron por aquellas fauces del hombre tornado demonio que sentía hundirse el mundo entero bajo sus pies.  Salió raudo a grandes zancadas, gritándole a su mujer… ¡vámonos! ¿ya no tenemos hija, ha muerto! ¡Vámonos! ¡Cómo vamos a volver ahora al pueblo?! Y seguía caminando a prisa,  escupiendo palabras feas. Invadido por la locura, la ira, la impotencia ante los hechos, que a su entender destruían su trabajado honor de años.


 Antonia le siguió despacio llorando en silencio…  No sabemos en medio de la noche  donde se dirigió.  Un par de enfermeras de vocación, siguieron a la dolorida Madre, le hablaron, la abrazaron, le dieron cariño, le razonaron, y le hicieron ver con otros ojos lo que acababa de suceder…  regresando a donde su pequeña, su linda florcita que acababa de dar a Luz a una hermosa niña.  Se le ablandó el rostro y el corazón, y una sonrisa leve asomaba cuando se abrazó a su hija,  que repetidamente pedía perdón con llanto desconsolado de arrepentimiento, de felicidad  y era imposible frenar, y ni falta que hacía.


11-03-2017.
Huelva.

Dr. Roberto González G.
Gastroenterología- Endoscopia Digestiva. 

jueves, 9 de marzo de 2017

MISERICORDIA-. Cuentos de Médico


Rafaelito, un personaje entrañable, que conocí hace años, trabajador en un Hospital. hombre que rondaba la cincuentena, moreno,estatura media, y siempre , con una sonrisa para el y para los demás decía. Cumplido en su trabajo. 

Me lo encontraba por los pasillos y siempre había un ¡hola Dr. González!,   ¿como está?   ¿un cafelito Dr. Gonzalez? y tomábamos el café.  
Un día me lo encontré en domingo y vestido de paisano.   ¡¿Que haces aquí, Rafael?  hoy es Domingo. 

-¡Un cafelito y se lo cuento… -me invitó el-. 

-Es que me gusta venir a misa aquí al hospital los domingos, y también paso a visitar los enfermos. Lo hago todos los días, pero el domingo les puedo dedicar mas tiempo… por eso estoy aquí.. 

-¿y de que les hablas Rafael? debe ser difícil eso de entrar y allí , ála sin conocer a nadie, presentarse y hablar...  

-Pues fíjese que no.  Yo no pienso en lo que tengo que decir... sale solo. Son enfermos, estan sufriendo, necesitan atención,compañía, entretenerles, distraerles, darle esperanza, darles confianza, hacerlos positivos. Les hablo de cualquier cosa, tras presentarme...   y luego ya nos hacemos amigos, amigos.. 

-¿y desde cuando haces eso? 

-Desde hace mucho tiempo, tras que comprendí que esto, es una minucia en relación a lo que yo he recibido… yo estuve en parada cardiaca, y Dios quiso que siguiera en esta vida. Lo menos que puedo hacer, es dar, hacer un poquito por el prójimo, siempre sonriendo.


No tuve menos que felicitar aquel personaje alegre, entrañable, cristiano, y agradecido de Dios.. y desearle larga vida.



Huelva- 9 de marzo de 2017.
06-12-2014.

Dr. Roberto González G.
Gastroenterología- Endoscopia Digestiva.

lunes, 6 de marzo de 2017

HOY.- Reflexión


Hoy casualmente me encontré con esto, escrito hace ya algún tiempo y por algún motivo no fue sacado a la luz y  no encontré un motivo para no publicarlo hoy. 

El motivo para hacerlo es que pensaba en este tema  por cosas que pasan a mi alrededor, y al estar en una red social, que es casi, como estar en la calle o en el barrio con amigos, familiares y conocidos, es habitual que la mayoría de los que vemos, escribimos y hablamos nos entretengamos un rato. Es agradable leer cosas bonitas y consejos, aunque luego sean muy pocos los que tomen nota y se ejerciten en ello… 

Hasta que viene el lobo, y le vemos la trompa abierta, con los colmillos babeantes, mirada – pecaminosa-, a punto de saltar.  Es entonces cuando suenan los lamentos… Una tía abuela bien mayor decía,  nadie se acuerda de san francisco hasta que truena.- 


Cada día trae su propio bien y su propio mal.   Quién no ha sufrido un desengaño, quien no ha sido objeto de mentiras, de caídas, dificultades, de querer y no poder, de buscar oro donde solo hay pintura amarilla, quien no se ha frustrado buscando, luchando, y no alcanzando… metas equivocadas.

Todos saben, conocen, la incertidumbre del presente, lo han visto, lo han experimentado. En estos momentos tenemos una taza en la mano, y al ponerla sobre la mesa, se nos escapa, cae y se rompe. Y ya no existe dicha taza. 


Cuántos  de los que teníamos en nuestro club de FB, de repente desaparecieron por aburrimiento, por optar mejores opciones, o porque enfermaron y murieron. 

Todos mostramos nuestra mejor cara  al salir a esta pasarela de Facebook,  y somos fuertes, ecuánimes, sensible, alegres, etc, etc..  pero el lobo está siempre cerca de nosotros y no sabemos en qué instante saltará y nos despedazó.  

Hoy tenemos una nueva oportunidad, hoy estamos vivos, no importa que estemos enfermos, estamos vivos y por tanto tenemos esperanza, hoy puede ser un buen día para ponernos en orden.  


No hagamos como aquella mujer del cuento que se compró un lindo vestido rojo y lo guardaba para una feliz ocasión, sé por mi particular oficio, me mantengo en contacto con equilibrios precarios de salud y porque también puede uno ser objeto de enfermedad o crisis, por ello al cumplir años, y ser consciente de lo que atrás  he venido hablando,  me he vuelto más bueno, significando bueno no una flor en la solapa, sino una actitud de no hacer daño y si puedo ayudar hacerlo,  por ello escribo…

 

Ayer alguien que estaba sano, dejó de estarlo, ayer algo me golpeó el sentir fuertemente.   Ante las miradas de los médicos la situación es grave, pero veremos dónde llegamos... ellos lamentan, pero no se interesan mucho por el drama que rodea a una familia, cuando sucede algo así,  o en general es así, eso queda para la familia, y para amistades que de refilón se enteran y lamentan poniendo cara de tristeza y compasión…   

Las cosas, los hechos buenos o malos, suceden sin previo aviso, generalmente los negativos y dejamos ya de sonreír, porque nuestro tiempo acaba.  O no, pero ya no  es igual en el futuro.


Hoy he querido escribir sin detalles, porque los detalles no sirven más que para  una discreta forma de morbosidad humana, me interesa llamarles la atención para la conclusión.


 Es, amen su día, amen su estar bien hoy.  No vayan por el mundo muy centrados en el Yo, egoísta y empobrecedor.  Disculpen las molestias que reciban, y sobretodo no se abstengan de dar amor.  

No cansen a quien les dá amor…   Hoy puede ser el final de la existencia o No.


Huelva- 6 de marzo-2017. 

Dr. Roberto González G
Gastroenterología-Endoscopia Digestiva

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