Terminada la carrera y sin trabajo en aquellos momentos, uno de los días, en un local público me encontré en la misma mesa con un hombre de unos 38 años, atractivo, tez blanca , barbado, de hablar seductor, ameno. Me preguntó que de donde era, y rápidamente simpatizamos.
Comenzó a hablar de Nicaragua. Había estado en mi país un año antes, y hablaba de mi tierra y sobretodo de su gente, con muchísimo entusiasmo, más que muchos Nicaragüenses, que yo recordara.
Durante su estancia había enfermado unos días, y me contaba con beneplácito, lo maravillosa que fue la gente con él. Tenía gratos e imborrables recuerdos de gente sencilla, humilde, cariñosa, acogedora, solidaria, lindos recuerdos, que hicieron menos fea su enfermedad.
Contaba yo, con unos 23-24 años, supo que estaba en desempleo y me dijo al despedirnos : Mañana a las 4 , aquí en la puerta. Vamos a ir donde alguien para ver que puede hacer por un trabajo, tú eres médico me dijo, debe haber algo… Tenía relaciones buenas este hombre, que luego supe era una persona importante con trabajo importante, espiritualmente rico y maestro de artes marciales…
Nos vimos al día siguiente, efectivamente fuimos, me presentó y como amigo muy cercano, y habló, con un personaje importante de la Ciudad… como resultado obtuve un trabajo durante un tiempo. No volví a ver a este hombre nunca más, viajaba mucho y permanecía tiempos fuera. El tiempo corrió y aquello pasó a segundo plano en mi memoria.
Unos 10 años mas tarde, siendo yo , ya especialista en Gatroenterología en un hospital de la ciudad, estando de guardia, me avisan que hay que hacer una Endoscopia urgente a alguien que ha sangrado muchísimo por boca y está muy mal. Cuando presuroso llegué, vi al hombre tumbado en la cama, con muy mal aspecto... tardé un poco en reconocerlo, la barba ahora muy crecida y el tiempo transcurrido dificultaba hacerlo de inmediato, él estaba en situación inestable y sin casi habla, pero en sus ojos vi la chispa de la identificación. Lo trasladamos a quirófano para realizarle Endoscopia Urgente. Se la hice. Una gran úlcera mostraba un vaso sanguíneo en su centro, que lanzaba sangre rojísima, clara, como un surtidor intermitente.
Se le trató y el hombre no tuvo que intervenirse quirúrgicamente.
Al día siguiente nos vimos ya en mejor situación, nos reconocimos mejor y ciertamente
nos emocionamos…
**En esta vida debemos caminar evitando hacer el mal, todo lo contrario, hay que si está
en tu mano, hacer el bien sin mirar a quien. Eso nos dignifica como seres humanos.
Dr. Roberto González G.
Gastroenterología- Endoscopia Digestiva.
Huelva-14 de Octubre 2017.