He visto caras muchas, con sus labios, con sus cejas, su nariz, sus ojos, bonitas, normales, llamativas, agradables, desagradables… Caras completas, pero no me había encontrado caras en las que éstas prescindieran de sus ojos integrados en ella.
En cierta ocasión vi una imagen así, un día cualquiera, y pensé en un efecto óptico personal, pero luego volví a ver repetidamente en distintas imágenes, aquellos ojos, y siempre se producía la misma sensación... Luego comprendí que era al revés, eran los ojos que habían prescindido de su cara… Para expresarse solos, aislados, vida, paz interior, alegría, luz…Belleza sin aditivos.
Siempre, por mucho que uno camine, siempre aparece algo que asombra, por mucho que hayas visto, siempre puede surgir una nueva y bella experiencia estética, y en este caso unos ojos, unos ojos que hablan.
Estamos acostumbrados a sorprendernos ante la belleza efímera tanto en hombres como en Mujeres. Al ver esos ojos azules que recuerdan el cielo azul, esos ojos verdes que brillan como esmeraldas, esos ojos negros intensos como noche oscura sin estrellas que enamoran, pero nunca había visto ojos que egoístamente se hubieran independizado de su cara para decir, aquí estamos, somos dos, solos y sin adornos, solo nosotros, esto somos, ojos que, vitales, brillantes, exultantes de animosidad y alegría, ojos que no parecieran ser de este mundo, y si lo son, son como aguja en un pajar.
Y es curioso, porque parecieran ojos tímidos, si uno los ve a vuelo de pájaro pasan desapercibidos como algo frecuente, pero si te detienes ante ellos y te tomas tu tiempo, es como que si esos ojos a medida que transcurren los segundos bajo la mirada, vayan desnudándose y dejando apreciar en todo su esplendor belleza y vida, porque ellos solo hablan de ellos mismos y del ser que los poseen, pero que no se ve, únicamente ellos, los ojos.
Aquellos ojos que tuve oportunidad de ver, existen, y no son ni azules como el cielo, ni verdes como la esmeralda, ni negros como el azabache.
RGG.