"RECUERDO"
Recuerdo de joven a mi padre, yo niño, él pleno. y lo recuerdo siempre parco en palabras y en gestos emotivos, probablemente por su educación y los tiempos en que le tocó vivir. Pero no siempre se trasmite amor con palabras, abrazos o besos, hay muchas más, maneras de trasmitir, incluso sin querer trasmitir uno siente, y siente lo que el otro siente por uno.
Con mi padre siempre me pasó eso, yo sentía cuando lo veía y me miraba, yo sentía cuando me hablaba y le oía, yo lo sentía cuando llegaba cansado de trabajar todo el día, y pasaba hasta la cocina donde su esposa le tenía preparada la cena, comer y acostarse rendido del trabajo, sabiendo que el fruto de esa lucha, era para su esposa y sus hijos.
Siempre sentí el amor de padre en su actitud para su hogar, en la valoración de su casa, de su esposa, de sus hijos todos. Nunca lo pude ver en algún momento de recreo, diversión, o descanso para él solo, su único placer era su casa, su hogar, ver sanos a sus hijos, verlos crecer y que aprovecharan sus esfuerzos.
En esa labor tenía a una incomparable compañera, mi madre, que hacia su parte igual o duplicado. Eran épocas en que nos alegrábamos de tener para comer una alita de pollo de cuando en cuando, aquello era fiesta. Cuando llegaba y le dejaba el dinero a mi madre, "Para los zapatos de los muchachos" le decía... zapatos viejos de suela agujereada, reparada y vuelta a reparar, y punta recortada, aquello era felicidad para nosotros, y mis ojos de niño veían, el esfuerzo y el placer cuando orgulloso llegaba y nos daba.
Darle descanso a los frijolitos en plato floreado de losa, aunque fuera por un día, o dos al mes, era algo grato y feliz, tanto como cuando nos llegaban los Nacatamales hechos por la mano de nuestra Mamá María (María Matuz Velazquez-abuela), siempre recordada.
Juntarnos en la humilde casa a duras penas habitable, a esperarlo con nuestra entusiasta madre, que nos decía, "ya viene tu papa, ya es hora, no tarda en llegar"…. cuando él llegaba, cuando él llegaba, nos sentíamos felices, estábamos todos, juntos, protegidos, alegres. Recuerdo que algunas veces nos llevaba desde Managua donde él viajaba diario conduciendo un microbús para poder mantener a la familia, nos llevaba una docenita o docenita y media de mangos maduros en bolsa de papel Kraft, que nosotros descubríamos por solo el olor a lo lejos, nos sabían a gloria bendita aquellos mangos maduros, nunca he vuelto a oler cosa igual.
Me recuerdo y nos recordamos felices todos unidos allí viendo caer agua del cielo en los días de lluvia lenta, esperando....
Juntarnos en la humilde casa a duras penas habitable, a esperarlo con nuestra entusiasta madre, que nos decía, "ya viene tu papa, ya es hora, no tarda en llegar"…. cuando él llegaba, cuando él llegaba, nos sentíamos felices, estábamos todos, juntos, protegidos, alegres. Recuerdo que algunas veces nos llevaba desde Managua donde él viajaba diario conduciendo un microbús para poder mantener a la familia, nos llevaba una docenita o docenita y media de mangos maduros en bolsa de papel Kraft, que nosotros descubríamos por solo el olor a lo lejos, nos sabían a gloria bendita aquellos mangos maduros, nunca he vuelto a oler cosa igual.
Me recuerdo y nos recordamos felices todos unidos allí viendo caer agua del cielo en los días de lluvia lenta, esperando....
El tiempo que parecía eterno, nos ha ido comiendo a todos, sin apenas haber pestañeado, y hoy las cosas se ven lejanas en el pasado, se ven con nostalgia y tristeza de no poder recuperar tiempos perdidos, hoy la realidad es el presente que vivimos, no hay otra, mi padre hoy ya no es el que era, sigue siendo mi padre, físicamente lo reconozco, camina más lento, tiene más arrugas, mas canoso y mirada vaga, la huella impresa del transcurso del inexorable.
Hoy veo sufrir a mi madre, ya también de edad avanzada, más sana de su raciocinio, pero enferma de amor por ese hombre, que toda su vida ha permanecido a su lado, siendo ejemplo de honestidad y ejemplo de buen hacer como padre y como marido. Veo sufrir a mi madre, porque a pesar de que razona más lucidamente, no acepta el hecho y es condescendiente con mi padre que ya no es mi padre que era, que no es su marido que era, no por él, sino por azar del destino, que lo hizo enfermar de ese mal, que lo mantiene entre el día y la noche, entre la luz y la oscuridad, y sufro al verlo, sufro al verla, sufro al verlos sufriendo a los dos, sin que pueda yo ver algún camino que evite esa parte final horrible y descarnada que nos espera en breve.
En situaciones como esta, y a como mi madre decía hoy, hay que aceptar, que ” Sea lo que Dios quiera” y pide fuerzas a Dios. No nos queda más, no queda más…
Y uno quiere, o tiende a no pensar, a mirar a otro lado, pero no es justo, no es justo que con lo vivido en el pasado, con los haberes, que tienen tanto mi padre como mi madre para con la vida, para con nosotros los hijos, aunque sea por no sufrir inútilmente.
Ya que no encontramos que solución dar, aunque sea por huir de ese sufrimiento, huyamos de no pensar en eso, hoy si, aunque no sirva para nada más, mi pensamiento no puede apartarse de lo que está sufriendo mi padre y mi madre todavía juntos.
Ya que no encontramos que solución dar, aunque sea por huir de ese sufrimiento, huyamos de no pensar en eso, hoy si, aunque no sirva para nada más, mi pensamiento no puede apartarse de lo que está sufriendo mi padre y mi madre todavía juntos.
Es inevitable pensar en la oscuridad total, es inevitable pensar en lo terrible de ver a quien quieres, y no reconocerlo, es horripilante y torturador ver a alguien que ya no es, y aunque él no se de cuenta, sí, nos damos cuenta nosotros y vemos una figura, una imagen, que nos destroza el corazón, al verlo sufrir.
Pido a Dios, una solución de las que solo él puede dar. Mientras tanto hoy he visto y he hablado con mi padre, que ya no es mi padre de siempre, pero igualmente sigue despertando en mi, los mismos sentimientos de amor, como cuando era niño y lo veía llegar satisfecho a su hogar, de todo el día trabajando, para que sus hijos tuvieran una vida mejor.. Dios lo bendiga, y le procure el tiempo que le quede con el menor sufrimiento consciente posible.
Pido a Dios, una solución de las que solo él puede dar. Mientras tanto hoy he visto y he hablado con mi padre, que ya no es mi padre de siempre, pero igualmente sigue despertando en mi, los mismos sentimientos de amor, como cuando era niño y lo veía llegar satisfecho a su hogar, de todo el día trabajando, para que sus hijos tuvieran una vida mejor.. Dios lo bendiga, y le procure el tiempo que le quede con el menor sufrimiento consciente posible.
Mi padre falleció aquejado de la enfermedad de Alzheimer el 17 de julio de 2015. Dios lo tenga en su seno.
Roberto González Gutiérrez.