Carta a... (Berlín).
El vuelo de spanair fue agradable y sin retrasos, cuando
descendíamos sobre territorio Berlinés, tuve la sensación que iba a
conocer una ciudad ecológica.
Numerosos y amplios mantos de verdes tonalidades allá
abajo, fiesta para los ojos, me sentí satisfecho
de haber aceptado aquel paseo turístico-científico.
En
el pájaro o acaso águila que nos transportaba,
había tenido oportunidad de contactar con otros colegas, algunos
conocidos y otros conociendo, un total de 40 galenos españoles con rostros
satisfechos.
El
aeropuerto no era nada grandioso, mas
bien pequeño, sobrio, con muchos cheles grandes, que iban y venían, muchos letreros en esa lengua tan difícil de
escribir y más, pronunciar.
De
la puerta internacional, salimos en
autobús para el Hotel, kalpinsky,
majestuoso, histórico, y en el propio centro del centro de esa ciudad. El
termómetro marcaba 17 grados Centígrados
a las 7 de la tarde de aquel jueves… copita de bienvenida en el hall, entrega
de llaves y tiempo suficiente para
deshacer maletas, ducharse, reposar 20 minutos y de nuevo todos en punto, para con un magnífico guía, que nos
hablaba de historia y nos contaba anécdotas y chistes de la ciudad, personas y
personajes, fuimos hacia la plaza Postdam, lugar de encuentro del pasado con el
futuro. Miles de hectáreas, cubiertas
ahora por obras de arte arquitectónico, diseños, actividades. Maravilloso desde el punto de vista moderno,
monumento permanente, a la propia capacidad del hombre por la superación. Amplia y alucinante zona donde confluyen los
edificios ultramodernos, construcciones
cuyos creadores, además de construir,
hicieron trascendencia artística
con la vista puesta en el
futuro. Y mucha movida como se dice por España, mucha movida, eventos vanguardistas, de toda Alemania. Cines, restaurantes, zonas de baile, teatros,
opera, oficinas, etc. Aquí por ejemplo está el mayor centro del mundo de Sony.
Toneladas
de cristal y acero, transformado en algo
que deja asombrado a todo aquel que se pone delante, por lo moderno y
por lo más difícil todavía, sin necesidad de hacer subir al cielo como las
torres de New york.
Subimos
a un restaurante donde además de abundante cerveza, que aquí, las hay de todos
los colores y sabores, y en cantidades industriales, comimos a lo informal,
-cosa que prefiero-distintos tipos de salchichas alemanas, y codillos (la carne
más tierna de la ternera), salchichas que no tienen nada que ver con las que
podríamos comer por otros lados.
Fue
agradable la charla y el intento de comunicación con esos cheles y
chelas, muchas sonrisas y risas, y eso dio la clave para entenderse.
Noche
sin más, terminó sobre la 1 de la mañana, regresando cansado y hasta la bola
como dicen los andaluces, cuando uno come demasiado y bebe demasiado. digo yo que algo faltó para hacer todo demasiado.
Siguiente
día, diana a 7:30 AM, ducha, desayuno en
bufete libre, y a las 9, en el salón de conferencias del hotel, para nuestro
tema sobre ulceras, reflujos y demás
patología Esofagogastroduodenal, Helicobacter Pylori, sin estar invitado hizo presencia la bacteria,
pues, siempre que haya reunión de
médicos gastroenterólogos sale el tema del bichito como cariñosamente le
decimos en nuestra jerga médica. Así
tras un café a las 11, continuamos el trabajo hasta las 3 de la tarde.
Almuerzo
en Hotel, y posteriormente un paseo
turístico por el Berlín oeste, al fin
podría ver el maldito muro de la vergüenza y ese fue uno de los primeros sitios
donde acudimos, viendo ese telón de
acero de no mas de 3 metros de altura, tan anodino a la vista, se transforma en
algo grotesco cuando juntamos en el pensamiento lo que allí ocurrió, con lo que
ahora veían mis ojos. Fue testigo de tantas muertes y tanto odio durante 3
décadas.
Berlín
como todo el mundo sabe, era una “Isla” completamente rodeada por un muro de
hormigón, en territorio comunista. No se podía entrar ni salir como no fuera
por puente aéreo, alimentos, agua, etc, etc, todo desde fuera y por aire. Bueno ya puedes imaginar todo aquello…
familias rotas, muertes, sufrimiento permanente hasta la caída. Ahora van desapareciendo muy rápidamente todo
vestigio de aquella división, el propio muro es conservado en solo 150metros,
de los más de 100 km de muro de la Ignominia
original, para que no se olvide aquel error, aquel horror.
Vi
calles, edificios sobrios, antiguos, imponentes, majestuosos como el Reisstag- Parlamento alemán-, donde Hitler gobernó y tiranizó. La puerta de Brandenburgo, otro lugar
emblemático de Berlín, al borde de donde pasaba el muro (había quedado del lado
Este). Aquí fotos y mas fotos, no mías por supuesto, fotos consabidas para
postales, y recuerdos del viaje, aquellos que gustan de esa natural afición
tuvieron su momento histórico en acto de turista. Hice de fotógrafo para muchos. Para mí quedará en mí, y para aquellas
personas a quienes sienta el deseo de
contarles, como ahora a ti.
Otra
maravilla, que por si misma vale el viaje a Berlín, es el museo de Pergamon, edificio amplio con sabor a viejo, línea rectas,
y vigilantes estrictos. Y debía serlo
para poder albergar las joyas, que los alemanes se trajeron de Grecia, Turquía y otros lugares. Aquí vi, casi al completo el Partenón,
(parece exageración, pero no tanto) están las columnas enteras, no todas, capiteles, estatuas, etc… de aquel edificio histórico reconstruido a escala.
Aquí
vi los primeros signos de la escritura de los sumerios, y también las primeras
piedras con escritura Cuneiforme. Templo Asirio, con azulejos de 100 años
antes de Cristo, en fin..... Muchas piedras al decir de algunos, mucha historia
al decir de otros. y si se quiere, se ve
claramente la historia de la explotación, expoliación, despojo de las riquezas,
que ha creado el hombre en su camino, en cualquier lugar de la tierra. Entonces vemos como terminan en estos preciosos museos de países
europeos, y también Norteamérica, donde sirven de mayor riqueza,
orgullo, información, asombro de todos los que tenemos la suerte de estar ante
ellos.
Universidad de Humboldt, famosa en toda Europa, por
su nivel, historia y famosos que han pasado por sus aulas recibiendo y dando
clase, si digo Robert Cook, (Bacilo de koch) sabremos quien es y nos hacemos
una idea, de los ilustres que estuvieron por aquí.-orgullo alemán-.
El Check Point, frontera americana en
suelo Berlinés, y en relación a Berlín este, (¡Que desatino!). Imagen de película para oeste, y de
sufrimiento, puesto que implicaba separación para berlineses, también puerta
hacia libertad ansiada por los que no la tenían detrás del telón.
Avenida de la victoria, estupenda avenida, de majestuosa anchura,
que une la puerta de Brandenburgo y la
columna de la Victoria – impresionante-, aparece en numerosas películas-, cuando uno pasea por estos
lugares, se tiene la sensación de incredulidad, en cierta forma de estar siendo
testigo de tantas cosas grandes y no todas buenas pero así fue, el tiempo no
perdona, y ahora estoy caminando sobre los mismos suelos que pisaron personas
tan señaladas en la historia.
Si
deja ir uno la mente, ve de nuevo uniformes grises, cruces gamadas, tanques y
discursos encendedores de la mayor locura de la humanidad. Sinceramente da
repeluco. Mejor sigo… algo que
contar a quien quiera oír, y ahorita a
ti.
La Iglesia cortada,- memorial Guillermo-., bombardeada en la segunda
guerra en Berlín oeste, y conservada tal
como quedó tras la guerra, también como muestra de los años nefastos. Ahora
cumple objetivo turístico, y se pueden ver imágenes de la época en su interior,
y souvenirs para comprar.
Otro
orgullo Berlines es, el gran bulevar de
los tilos, donde el rey Federico tenía a bien, fijar trayectoria de sus paseos, a cada lado existen numerosos arboles
llamados así, sirviendo de marco de la avenida, y separación de esas amplias
aceras, donde los escaparates habituales de las mayores, y mejores tiendas de
marcas mundiales acompañan a la avenida,- diríamos, que es la 6ª avda. de
Berlin- complementados por algo que no
había visto antes, escaparates en plena calle, a la orilla de la acera. Y además nadie se roba lo que allí se
muestra- eso me dicen-..
La
cena de aquel día estuvo bien, en zona boscosa, lugar elegante, alimentos
naturales, verduras frescas y carne inmejorable, aunque noté en falta
el pescado, también salimos satisfechos,
y le doy parte del mérito al buen
vino brindado.
El
día siguiente ciencia, durante toda la
mañana, y luego ya relajados, salimos rumbo a la ciudad de Potsdam, pueblo, donde se firmó el reparto entre los
grandes tras la destrucción del führer y su
ejército. También la destrucción
casi total de Berlín. Así que pude caminar por el despacho de Stalin, Churchill, Roosevelt , y la mesa redonda con las tres banderitas que
señalaban a cada uno el lugar del mundo de donde procedían. Aquí conversaron, aquí repartieron, aquí
firmaron la distribución de la tarta.
Aquí daban la cara al mundo. Muchas imágenes, muchas anécdotas, paisaje
precioso, boscoso, y sorpresa cuando hoy vemos como vivían, vivieron los llamados socialistas del mundo.
¿Recuerdas
aquel famoso puente donde se intercambian
espías, entre Rusos y Americanos? pues ese puente también lo pisé, el puente Glienicke, Sencillo, de hierro, sobre río apacible,
grande, por lo que sobre él se
gestaba. Se convirtió para nuestro
grupo en otro marco de numerosas fotos,
que quizás se vean a ratos por algunos, y por otros lo serán dentro de
años. Si yo mostrara fotos de esos lugares, probablemente no estaría tu
imaginación trabajando con los datos por mi, escritos aquí para formases tu
propia imagen, tu propia historia, es decir nuestra historia porque yo escribo,
y tu imaginas, sobre este paseo. Pero
imágenes de esos sitios los hay en abundancia en cualquier sitio de Internet.
Puedes recurrir a ellas, si quieres este cuento con menos sabor.
Y
así fue transcurriendo el resto del tiempo. Entre paseos, comidas y bebidas, me
fui percatando que esta ciudad es
silenciosa, ordenada, limpia, clima en esta fecha, agradable, 17-20grados. No todavía bien preparada para el turismo,
(escasos lugares de compra turística, falta de letreros en inglés, etc.), claro
que digo esto, si es comparada con alguna de las grandes en este sentido,
España, Francia, Italia.
Su
gente es muy educada, y son bien grandotes.
No vi mujeres especialmente lindas, como en Andalucía, pero siempre
imponen esas chelonas. Sinceramente
también te digo que me imponen las indígenas, mis chapioyitas como yo.
Uno
de los días, estuvimos cenando en un palacio imperial, abierto solo para clientes especiales, como podría ser la
empresa farmacéutica que lo gestionó para nosotros, y allí
entre decoración real y ambiente
musical del siglo XVIII, con una pareja que tocaba el violín, vestidos de
etiqueta, dimos cuenta del mejor menú del viaje. Visitamos el palacio de vacaciones del Rey Federico, Sans saucci-sin
problemas-, vimos donde comió, durmió… nos contaron cómo vivió, de que gozó, y
de qué sufrió, vi también donde
terminó.- como todo el mundo bajo tierra-., pero a este lo acompañan 11
perritos en su tumba, probablemente porque no quería irse en soledad.
“Que terrible es la soledad”.
En
fin que uno podría seguir , y seguir contando cosillas de esta ciudad, pero
eso lo hará mejor alguien que viva mas
tiempo en ella, yo lo dejo por aquí,
porque quería justicar la ausencia de Sevilla, la ausencia de Internet, para
que me crean que estaba fuera y que por
eso no comuniqué antes, -¿estoy justificado?-, ¿si?, bueno, pues termino
diciendo que al llegar al aeropuerto
para tomar esta vez un vuelo de lufthansa orgullo aéreo alemán, vi que el buen hacer y férrea disciplina alemana, me
dejaría un mal sabor de boca, y es que el sistema informático se les había
venido abajo, y nos tuvieron esperando un par de horitas, -nada, una minucia. - Por esos imponderables del diario acontecer.- Así fue y aunque mal
contado te lo mando, porque al final siempre algo queda.
Un
abrazo con cariño.
La carta en si, fue escrita hace mas de 11 años en ocasión de un viaje científico-Turístico.
RGG