Ahora el libre acceso en mi opinión es sin control, a excepción de las urgencias, donde se han gestado algunos problemas de agresiones a personal. . Se puede entrar sin control alguno en cualquier momento del día, justificado o no.
En la comunidad andaluza y su política de hospitales abiertos al ciudadano trajo algunos inconvenientes. Comenzamos a notar que aquella paz, tranquilidad, del hospital - un lugar que habitualmente con poco tráfico de personas por pasillos y puntos de encuentro- a ser un hervidero con multitud de personas pululando por todos lados, loteros, familiares preocupados en busca de información a deshoras, gente en busca de que llevarse y se llevaban en un descuido. Coleccionistas de propiedad ajena, aprovechando el sueño de pacientes, en un minuto se le llevan la bolsa. También aparecieron incluso espías, para conocer algún fallo, o no, estimular el disgusto puntual de algún familiar y aconsejar asesoramiento para demandas. Etc, etc.
Todos los que hemos trabajado en algún hospital grande, sabemos de infinidad de historias negativas, derivadas del libre acceso y falta de seguridad en los hospitales, quizás esto sea menos evidente en hospitales mas pequeños.
La Razón de Ser del Hospital, es el paciente que necesita de las atenciones, y elementos de control, diagnostico y tratamiento que no pueden realizarse en su domicilio o de forma ambulatoria. No es deseable permanecer en el, mas que el tiempo necesario para mejorar o curarse de sus enfermedades. Sin embargo en algunas ocasiones gracias a Dios no frecuentes, vemos que sobretodo en épocas de verano o fiestas, los más ancianos se ven ingresados u olvidados en los servicios de urgencias.
Es bueno que se haya aplicado una política de puertas abiertas, pero no estoy tan seguro que lo sea sin ningún control real.
El personal sanitario debe ejercer su trabajo en las mejores condiciones y con los mejores medios, sin interferencias a deshoras, la información medica a portavoz familiar dependiendo de los casos, deberá ser personal y necesaria en el momento idóneo.
Hay que tener en cuenta, que el paciente que de repente abandona su hogar, el calor de los suyos, y se traslada a una habitación de Hospital, además de su lesión o enfermedad, también sufre una fractura de su cotidianidad, y lo sufre. Su entorno es otro, desconocido. Se le acomoda en una habitación compartida, hoy eso ha mejorado, pero falta bastante para las habitaciones individuales. Las comidas se alteran tanto en sus características como en su horario. El sueño, la hora de dormir etc., etc.
Las visitas, que un paciente agradece son aquellas que con sinceridad son expresión de afecto, solidaridad, simpatía, y deseos de que la salud mejore, visitas que no lleguen a interrumpir el descanso del enfermo, visitas, que no sean para formar una tertulia dentro de la habitación con otros visitantes de tiempo libre, el paciente enfermo agradece que no se le mienta por infundirle ánimos, porque están enfermos, no tontos, y las visitas largas cansan y molestan, así que habría que tener prudencia, sentido común y cumplir con nuestra voluntad de visitar a los que lo requieren, sin mentir, sin desilusionar, pero sin falsedades. Mas vale poco y bueno, que mucho y malo con estas visita. No son l os hospitales, lugares donde uno va a pasar la tarde o la mañana aprovechando la estancia allí de un conocido o familiar. El enfermo sabe perfectamente quien está allí por afecto y bienintencionado deseo, y quien no.
Recordemos que un paciente ingresado necesita tranquilidad, y no oír palabras de aliento en muchas ocasiones dichas por decir, sin atisbo de realidad, y que más que ayudar molestan. Al final el enfermo está deseando que se vayan las visitas para descansar.
Durante mi permanencia en el hospital he sido testigo de robos fulgurantes, visitas a deshoras con objetivos oscuros-el hurto, venta de productos, alhajas, etc.-Gente en busca furtiva de alimentos u otra cosa que pueda tener uso o venderse, Algunos “artistas” vendiendo la felicidad en forma de lotería o cupones.
Creo que las visitas de familiares deben ser las verdaderamente sentidas, a unas horas adecuadas y con tiempo determinado, adecuado a la situación de cada paciente, a horas que no interfieran el trabajo hospitalario. Y dentro de el hospital debemos comportarnos adecuadamente, sin elevar la voz, sin ¡yo pago para que me atiendan!, sin agresiones a profesionales, que están allí para ayudar, no para hacer daño. Controlando nuestras emociones, y siguiendo normas de conducta razonables, el hospital será un lugar donde el paciente encuentre únicamente lo que necesita, la recuperación de la salud. No otras cosas.
Pido a los encargados de la gestión, que tomen las medidas para una seguridad real, y oportuna.
-Visitemos a nuestros familiares o amistades hospitalizados, pero hagámoslo con naturalidad, en los momentos mas apropiados para ello, no como relleno de tiempo para otras cosas.
-Evitemos interferir con las labores sanitarias- recuerde que el Paciente está allí, para curarse-.
-Conservemos la calma, y no descarguemos nuestras inconformidades con el primero que encontremos enfrente-médico, enfermera u otro servidor de salud- ellos están allí para ayudar a su familiar o amigo.
-Si tenemos que reclamar, hagámoslo con base real, y por los medios adecuados
-Cuando permanezcamos dentro del hospital manejémonos como cuando andamos por casa, y no queremos despertar al niño, su familiar o amistad, requiere de tranquilidad y paz.
-Nombre un portavoz familiar, no se debería entorpecer las labores sanitarias, exigiendo información constantemente, y por diferentes personas cada día, no conduce a nada, se reiteran las mismas cosas, y se crea presión.
Quisiera lanzar la idea, al departamento de asuntos sociales, o párrocos, o quizás corresponda mas a los profesores y colegios, y es que tal como se organizan visitas de los escolares a la fabrica de yogur, o a la embotelladora de coca colas, también se pueden organizar visitas didácticas, guiadas al hospital, para que conozcamos bien el hospital y su funcionamiento, y el aspecto humano de los hospitales.
Tenemos que procurar que el pueblo comprenda mejor lo que tiene y la labor que allí se realiza, siempre para darle lo mejor a la persona enferma.
Un voluntariado de jóvenes, alguna forma de organizarse, desde el conocimiento y la formación, conociendo nuestros hospitales, y lo que allí sucede, del sufrimiento y soledad de muchos pacientes ingresados, y opten mejor por ello que por el botellón, ofrecer algunas horas de su tiempo libre, para servir, y cuidar enfermos.
¡Cuidemos nuestro Hospital! ¡Por Favor Silencio, está UD, en área hospitalaria! ¡Cuide los recursos de sus sistema de Salud, mañana puede UD. Necesitarlo!
“Las palabras amables pueden ser breves y fáciles de pronunciar, pero su eco es verdaderamente infinito.” - Madre Teresa
Dr.Roberto González G
Gastroenterología- Endoscopia Digestiva.
Médico especialista de Aparato digestivo ejerciendo en un Hospital de Huelva.